domingo, febrero 26, 2017

¿Se puede extrañar algo que nunca tuviste?

A veces pienso en esto. 
Creo que debería ser imposible sentir pertenencia sobre las personas, ya que estas no son objetos. Nadie es de nadie... Nadie nos pertenece.
Pero, por momentos, me encuentro extrañando a alguien que nunca estuvo conmigo. ¿Es esto una fantasía? ¿Es una obsesión? ¿Es, simplemente, locura?


Debo reconocerlo, siempre he sido un poco caprichosa. Cuando algo se me atraviesa y lo quiero, me pondré insoportable hasta conseguirlo. Si miro algo es porque lo quiero, de lo contrario no miraré. 
Siempre he sido de esa manera: miro solamente lo que pretendo comprar.


¿Y ahora? Una persona no puede comprarse. No puedes obligar a nadie a quererte...
Pero lo debo admitir, desde el primer instante lo quiero. La primera vez que lo vi fue en una fotografía y llamó mi atención. Sentí algo, una "conexión" o algo que me decía "lo quiero a él". Pero él ya tenía a alguien a su lado, no podría hacer nada. Por lo que me mantuve distante y me olvidé del asunto de querer a una persona con la cual jamás has cruzado una sola palabra.


El tiempo, o el destino (vaya uno a saber cuál de lo dos términos es correcto), se encargó de cruzarlo en mi camino. Él me reconoció...supo reconocerme de alguna manera, aunque yo creía que ni existía en radar. Me sorprendió, me flechó con solo sonreír. Me perdí...Ese día comenzamos a hablar de manera errática. Aunque temía alejarlo, seguí adentrándome en su juego.



Pero es difícil llegar a él, entenderlo, aceptarlo...Más quererlo.  Y mucho más difícil es que él lo sepa y no haga nada. Esto se ha transformado en un juego macabro, en el cual ninguno de los dos es completamente sincero. Quizás el disfruta el juego y yo lo sigo porque lo deseo. Quizás no sabe que está jugando, quizás simplemente confía en mí y yo no sé qué hacer con él.


Por una vez en la vida no sé si debo rendirme o seguir esperando. Nunca fui de las personas que esperarían por alguien, pero lo quiero. Odio cada parte de mi ser cuando lo admite, pero me encantaría que fuera él quien esté junto a mi. Todos me dicen que lo ignore, que juega demasiado, que busque a alguien más. Y sé que debería, lo intento, pero nadie me parece bueno. ¿Será por su presencia en mi vida? No puedo negar que sueño con besarlo, abrazarlo y verlo sonreír. Pero lejos de una relación, realmente quiero cuidarlo como a un pequeño hermano y temo sofocarlo si me acerco.
Esto es ambiguo, ¿quiero más o simplemente me conformaré con ser su "noona"?

¿Qué es lo que debo hacer contigo?

Soy mayor que tú y, sin embargo, no sé qué debo hacer.
Maldito mocoso, me haz puesto en jaque esta vez.

jueves, noviembre 24, 2016

Hallyu World, Again & All the time...

Como si conocer a un asiático no fuera poco, conocer a dos más no es tarea fácil.
Pero no se confundan, esta vez no fue una cita o dos, ya que uno de ellos incluso está viviendo en Corea.


No hace mucho tiempo atrás me metí en grupos relacionados con el baile. No sabia bailar K-Pop pero me interesaba ver como otros lo hacían. El baile siempre me ha interesado y motivado, aún sin que fuera buena en ello como para hacerlo por mi misma. En estos grupos, por alguna extraña razón, conecté con un par de personas, pero no todas eran asiáticas.

Eran personas que les gustaba lo mismo que yo: K-Pop, Dramas y la cultura oriental. Los fui agregando a mis redes sociales, fui comentando sus estados, viendo como bailaban o intercambiando información sobre dramas. De a poco, vas conociendo a estas personas aunque no en profundidad. Pero te enganchas con ellos: quieres conocerlos en persona y bromear de la misma manera que lo hacer en Facebook. Aunque, si eres como yo, sabes que eso no basta para decirles "amigos".


Entonces, me animé a ir a los eventos. Al principio, fui a uno con un amigo y resultó que no me atreví a acercarme a un chico con el que comentaba algunas cosas. No es como si tuviéramos la mejor relación del mundo, al menos en mi caso la relación con estas personas es algo "distante": nunca les mando mensajes privados ni pregunto por su vida, más allá de lo que ellos compartan en la red social.

En primer lugar, porque no soy la mejor haciendo relaciones públicas. En segundo, porque tampoco me parece genial andar de fanática escandalosa con ellos y molestarlos. Sobretodo, porque algunos son hombres y algunas de las chicas son homosexuales: no quiero que piensen que son acosados. No todo el mundo va a pensar eso, es cierto, pero prefiero evitar malos entendidos ya que no estoy intentando conquistar a nadie.

El evento pasó y al llegar a casa vi que el grupo, donde baila este chico que mencioné arriba, subió una foto de otro evento que se hizo el mismo día. Todos habían ido a ese y solamente el chico con el que me hablaba fue al que asistí yo (que era de cultura asiática en general, no solamente de cosas coreanas). Entonces, por el simple hecho de hacerlo, comenté la foto. Comenté que lo había visto en el segundo evento y que no me animé a pedirle una foto, que lo haría la próxima vez.
Allí se desató una serie de comentarios totalmente bizarros, donde ellos me aseguraban que debía animarme y pedirle una foto, que incluso me lo regalarían al muchacho. Era tontear, en términos generales, con "alguno" de los chicos del grupo (ya que al usar el Facebook del grupo no puedes determinar cuál de los cuatro está detrás de esos comentarios). Y así comenzó una relación con este grupo, si ponían algo yo lo comentaba y terminaba enganchandome en su juego. Pero no conocía a ninguno personalmente.

Hasta que, un día, se haría un evento que es principal para los que bailan K-Pop. Y decidí ir, ya que muchos de los que "conocía" bailarían allí.
La semana del evento una amiga del trabajo me preguntó si iría, pensé que lo decía solamente porque le salió en su muro que yo había puesto "me gusta" a algún grupo. Resultó ser que sí, le salió por ese motivo, pero ella iría a ver a su hermana bailar. Allí fue cuando mi mente recordó la frase "el mundo es un pañuelo". Conocía a su hermana, sabía que estaría en un evento ese día porque estudia baile en academia, pero nunca imaginé que era K-Pop.

Coordiné con mi amiga y su familia para asistir al evento, pero yo iría mucho más temprano ya que vería a varios grupos. Ese día, el clima era horrible. Llovía a montones y como no teníamos entradas anticipadas tuve que formar fila para comprarlas: llegué empapada y cansada. Pero quería conocer a estas personas con las que hablaba virtualmente.
Dado el clima, todo el show se había atrasado y estuve largo rato observando a la multitud mientras armaban el escenario. Allí vi por primera vez a los chicos que describí, con quienes me mandaba mensajes bizarros. Uno de ellos es al que primero visualicé por una cuestión muy obvia: es un japonés altísimo. Imposible no reconocerlo, porque además del vestuario, le lleva varias cabezas a los otros del grupo.

Creo que él me miró cuando pasaba por su lado, pero estaban en compañía y no me animé a saludarlos. Los observé de lejos y reía con sus tonterías, ya que son bastante inquietos los cuatro juntos. Pasó largo rato para que me animara a acercarme y necesité de arrastrar a mi amiga conmigo, realmente fui una cobarde. Cuando por fin los saludé, fue extraño: con los que más hablaba, fueron más distantes. Con el japonés, que no hablaba nada ( porque, por lo que me contaron, estaba de novio y no aceptaba a nadie) fue el más simpático. Cruzamos unas palabras de aliento y me fui con mi amiga a esperar que bailaran. La hermana de ella bailó antes de lo previsto y ellos no bailaban, por lo que su familia se retiró a dar una vuelta y ella esperó conmigo. Finalmente, llegó el momento y los vi bailar. Fue extraño estar ahí y escuchar los gritos de las chicas, ya que tienen bastantes fans para ser unos principiantes.

Esperé a que saludaran a sus conocidos y me acerqué para pedirles una foto con ellos. Ni bien me arrimé le puse una mano en la espalda al chico japonés para llamar su atención (es que con lo alto que era no llegaba a su hombro) y le dije que me había gustado. El chico me abrazó como si nos conociéramos de toda la vida y me agradeció.

Quedé de piedra. Pensaba que era distante, que no era simpático y me ofreció hasta lo único que tenían allí para ofrecerme: agua. Lo saludé nuevamente, le dije que quería una foto ya que debía irme (en realidad, estaba escapando de ellos ya que era una cobarde: cómo enfrentar a cuatro chicos que nunca has hablado tu sola? Iba a parecer que los acosaba). El muchacho me hizo una cara triste preguntando si ya debía irme, como rogándome que me quedara con ellos. Casi me convenció, pero dije que debía hacerlo. Les pedí la foto y, como uno de los miembros estaba tomándose con otra persona, me saqué con el resto.
Este fue el primer momento en que me sentí realizada. Hacía años que no conectaba con personas de un entorno virtual. Cuando era más joven tenía muchos amigos de otros sitios y conocí algunos de ellos. Siempre fue igual: me costaba soltarme. Siempre era distante por tratar de ser correcta. Esto ayudó a que cambiara esa situación. Seguí conociendo a esas personas, quienes eran tan buenas como parecían.
Perdí mi miedo a ser sociable, a ser yo misma. Y eso es algo invaluable. Hay que seguir adelante, con lo que uno ama...Porque ya no sirve volver atrás, las personas no cambian. Hoy me lo han demostrado.


La cuestión es, que sí: de querer conocer a uno, me hablo con tres. ¿Pide y se te dará?  
Una cosa es segura, ya nadie podrá criticarme por mis gustos.