lunes, enero 25, 2010

Polvorienta melodia...


Siento tu alma vibrar al compás de esta dulce melodía, esta que emite aquel viejo y desgastado piano que solía tocar a menudo en otros tiempos.

Los dedos se deslizan por las teclas polvorientas, llenando de música el aire. Llenando de vida el ambiente, de magia mi corazón y de esperanza el tuyo.

La música penetra en mi ser, reflejándose en mi mirada quieta y risueña. Y resuelta a hacerme llorar deja escapar de aquel recóndito mar de penas una lagrima, signo de mi debilidad. Debilidad por aquello que deje empolvarse tras cada otoño de desolación, con el amargo sentimiento de querer dejarlo todo atrás.

Una vez que acabe de tocar, se marchitará mi alma desnuda ante la sola idea de perderlo todo una vez más. El piano dejará de sonar, rompiendo como frágil cristal aquellos sueños oxidados.

Déjame tocar hasta el final, pues, más allá de todo, sigue siendo esta mi única forma de recordar…


3 comentarios:

  1. Los sueños son eternos che. No mates mi unica esperanza (?) jaja.
    Disculpa por no comentar nada productivo, simplemente me gusto lo que lei y queria comentar algo.
    Voy a darme una vuelta bastante seguido. Nos leemos

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  2. Mi amiga se llama Micaela i es de Boedo. Perá qe me fijo en mi agenda... lo tengo anotado... Ah, sí! Su número de documento es... ARRE QE LE DABA BOCHA DE DATOS XD Jajaja.
    I sí tenés facha :). Igual yo lo qe dije es qe eras MÁS fachera qe la mina esta a la qe me hacés acordar :).
    Bueno muchacha, buena semana para usté :). Un besote.

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  3. Es verdad que a veces, somos el dolor, y la tristeza y queremos beber de ella, mientras saciamos esa sed que nos atropella, sentimos que estamos vivos.
    Así sucede en tu texto, tocar para sentir el dolor para sentir que hubo y hay vida mientras el recuerdo persista.
    Besitos, me encantó.

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